domingo, 29 de diciembre de 2013

EL DISCURSO DEL REY




 
Queridos lectores:
 

Bla, blablablá, bla, bla, bla, bla………………………………así hasta doce minutos de blablablás.

Doce minutos fueron los que duró el discurso de Su Majestad. Un discurso lleno de banalidades y subterfugios y en el  cual no dijo absolutamente nada. Si alguno de vosotros esperaba otra cosa, imagino que se llevaría un buen chasco. Yo desde luego no: hace mucho tiempo que dejé de tener fe en él.

Si alguien esperaba que antepusiera su deber a  su conveniencia…. pues eso…. se quedaría con tres palmos de narices. Yo no entiendo a esas gentes que encuentran claves ocultas en su palabrería. Sinceramente creo que pertenecen a otro planeta.

Hace algún tiempo hice un curso de comunicación en el que me enseñaron una cosa básica y fundamental: Cuando los hechos contradigan a las palabras, guíate siempre por los hechos.

Amigos míos: esta es una verdad incuestionable. Seguid esta regla y nunca os tomaran el pelo.



¿Cómo creer en una persona que protege a su indigna hija y al impresentable de su yerno, maniobrando en la sombra de la abyecta manera que él lo está haciendo, para que ni siquiera sea imputada?

¿Cómo ignorar que él, como garante de la unidad de España, evite posicionarse con claridad ante el asedio nacionalista que estamos sufriendo, diciendo claramente y sin ambages, que de secesión, nada de nada?

¿Cómo ignorar la gran mentira que rodea su vida personal, la cual nos ocultan sistemáticamente, tomándonos por imbéciles?

¿De dónde procede el fortunón que ha amasado en sus años de reinado?


Queridos lectores: nunca he sido republicana, porque tiemblo solamente de pensar, en volver a tiempos pretéritos cuando España pasó por los dos periodos republicanos: el caos y la sinrazón, la muerte y la miseria que supuso para el pueblo español, pero desde luego, tampoco quiero esta monarquía corrupta y encenagada hasta el tuétano.

La Monarquía solo tiene razón de ser, si sirve para dar ejemplo; sus vidas tienen que ser ejemplares como mínimo. Solo eso, justificaría su existencia. Pero si están sujetos a las mismas miserias humanas, a los mismos vaivenes sentimentales, a la misma codicia y sus miembros son unos horteras de bolera, habrá que cuestionarse si este sistema de representación, es el más adecuado. 



De momento digo: Monarquía sí, siempre que el Rey cambie su discurso, su campechanía borbónica, su ambigüedad y su mangoneo en la sombra para que su hijita no pague por sus culpas. ¡Ah! y desde luego, diga claramente a catalanes y vascos, que seguirán siendo españoles más que les pese, porque así lo decidimos Todos los Españoles, cuando votamos sí, a la Constitución.




Como siempre un saludo afectuoso a todos mis lectores.

¡FELIZ AÑO NUEVO!

No hay comentarios:

Publicar un comentario