domingo, 25 de septiembre de 2011

EL ACOSO MORAL EN EL ÁMBITO SOCIAL


FRASE DE ALBERT EINSTEIN



EL ACOSO MORAL: PARTE III

Lola es una señora de mediana edad: no es especialmente guapa, ni alta, ni destaca demasiado en las distancias largas. Pero gana considerablemente en la distancias cortas y con el trato, donde se aprecian sus cualidades. Es sobre todo una buena persona.
Tiene una forma de ser directa, (si tiene que decir algo lo dice a la cara), pero también sabe pedir perdón cuando "mete la pata y se equivoca". Si hay algo que la saca de sus casillas es el mal estilo y la vulgaridad. Detesta el cotilleo y los chismes y es incapaz de pensar mal de las personas que quiere, en suma; rinde culto a la amistad. Se equivoca a veces con las personas a las cuales trata y da, lo mejor de si misma (a veces a quien no se lo merece). En algunos casos gana amigos incondicionales, en la mayoría de las ocasiones se suelen aprovechar de su generosidad y amabilidad. Cuando se da cuenta de que está siendo "utilizada de forma reiterada",corta la relación por muy doloroso que esto sea.


Lola frecuentaba un Centro deportivo desde hacia varios años. Iba varios días a la semana y llamaba la atención su constancia y regularidad. Jamás tuvo un problema con nadie y todo el mundo la respetaba y admiraba por su disciplina y saber estar. 

Brujilda Calamonte, apareció un buen día en el citado Centro. Destacaba por su extrema delgadez y las largas horas que pasaba encaramada en las máquinas aeróbicas sudando y sudando, sin descansar ni un minuto. Era una mujer "rara", con un manifiesto problema de adicción al deporte, pero nadie, ni los entrenadores, eran capaces de hacerla razonar en este apartado, y por intentarlo no quedaba. Lola fue testigo de que algunos quisieron que moderara su esfuerzo, pero ella hacía caso omiso a todos, y seguía haciendo su santa voluntad.


Con el roce y el transcurso de los años, Lola le tomó un gran cariño. Brujilda era bastante lunática y alocada, pero era simpática y cuando quería, y si no se tocaban los temas que eran "Tabú", resultaba agradable y divertida. ¡¡Eso si, había que dejarla que ella hiciera y deshiciera a voluntad, ya que por un medio o por otro, siempre se salía con la suya!!.
Lola la invitó por primera vez a ella, junto a otros conocidos a una comida para celebrar su cumpleaños. Fue el germen de un grupo, que se fue formando con algunos otros conocidos del Centro. 
Al poco tiempo se incorporaron dos amigos llamados Mario y Juan. Ambos eran brillantes y divertidos, especialmente Mario que desprendía luz y gracia. Pronto se añadieron al pequeño grupo, con gran entusiasmo por parte de todos. Se hacían fiestas divertidas en casa de unos u otros, compartían sus experiencias culinarias etc. Fueron unos tiempos felices y divertidos... en apariencia. 


Mario y Lola congeniaron desde el principio, ambos se entendían con solo mirarse. Era una conexión de esas que se dan raramente entre las personas, lo que molestaba considerablemente a Brujilda que envidiaba esta conexión.  Ellos lo veían claramente, pero los dos la querían mucho y se lo pasaban, porque la veían desvalida y con una triste vida personal, en la que ella era incapaz de poner orden.



El grupo se iba incrementando cada vez más de una forma anárquica y a conveniencia de Brujilda. Ella pasaba largas horas en el Centro y a medida que iba conociendo a más gente, los iba incorporando al grupo sin contar con nadie, solo porque a "ella le caían bien". El problema empezó a ser grande, ya que ella imponía su presencia en todos los eventos que se programaban,(no importaba donde fueran   estos), aún siendo en domicilios privados donde tuvieran lugar. Algunos de los nuevos adheridos, se dedicaron con fruición a adular a Brujilda. Le decían a todas horas lo estupenda que era, lo simpática, lo mona y bla,bla,bla. 


Pronto empezaron a surgir los primeros síntomas de envidias y rivalidades. Un individuo que se hacia el guay y el simpático llamado Filemón, a duras penas conseguía disimular la envidia que sentía hacia el guapo y divertido Mario. Este era un triunfador en el amor y en la vida social, todo lo contrario que el envidioso y repelente individuo. Poco después se unieron al grupo, tres mujeres, de diversa procedencia pero con un gran afán de notoriedad, especialmente una de ellas, que se mostró arribista y calculadora, hasta la nausea. Las otras dos no le iban a la zaga. Todas se dedicaron a la adulación y el culto hacia Brujilda, pasando a ser en tiempo récord las "mejores amigas de su vida".



 La situación se iba deteriorando con las nuevas "adquisiciones" de los más variopintos personajes, que pronto formaron el núcleo duro y la corte de la volátil y falsa Brujilda.
Lola, alarmada por el cariz que estaban tomando las cosas, comentó con Brujilda la situación, y trató de que razonara y entendiera que era imposible que funcionara bien un grupo tan heterogéneo, que ya iba por las veinte personas y en el que solo se esforzaban, poniendo su casa para fiestas y comidas, una minoría de tres o cuatro. 


 Brujilda puso el grito en el cielo, clamando como una energúmena, negando el deterioro evidente del grupo y acusando ladinamente a Lola de todo lo malo que estaba pasando, ya que según ella, "todos los demás eran angelicales y maravillosos" ( especialmente Filemón) que era un ser mezquino y envidioso, pero que le hacia la pelota como nadie. La realidad fue que, en cuanto se vio rodeada de aduladores y de pelotas, se sintió dueña de vidas y haciendas, disponiendo y mandando desde lo alto del sillín de una bicicleta y organizando todo a su voluntad. 




Fue a degüello a por Lola, que era la única que se atrevía a cuestionar su liderazgo y sus actuaciones, con una saña y una crueldad jamás vistas, con un empeño y una maldad dignas de una mejor causa. Seguramente su vida hubiera sido mejor y diferente, si el empeño que puso en destrozar a Lola lo hubiera puesto en organizar y cuidar su vida personal.



Mario y Juan vieron las injusticias que se estaban cometiendo con Lola; como Brujilda y sus compinches iban a por ella de una forma descarada y cruel. No había motivo para dicha persecución. Simplemente Lola  se atrevía a contradecirla, brillaba demasiado y su brillo y su valía, quitaban protagonismo y lucían más, que el  brilli-brilli y el falso oropel de cartón piedra, con que la hueca y trastornada mujer adornaba su patética y miserable vida.



 Mario también fue objeto de sus insidias. Él era demasiado bueno y valioso y además se había puesto al lado de lo que era justo. Fue demasiado para ella. Intento sembrar la cizaña entre ellos, pero no lo consiguió. Los difamó, fueron borrados de todos los eventos, se les retiró la palabra por parte de la mayoría de sus adeptos, desaparecieron de la actividad social del grupo: ellos que tanto habían trabajado y luchado por la consolidación del mismo.



Mario, Juan y Lola, pasaron un año terrible, todo el grupo pasó de ellos; gente que días atrás disfrutaban de sus fiestas y comidas, de pronto les negaban el saludo. Nadie movió un dedo para salir en su defensa, todos se portaron como unos miserables asustados, temiendo ser represaliados por la manipuladora Brujilda, a la cuál después no tenían empacho de criticar.




Sobre todo les dolió el pago recibido de Brujilda; una persona a la que ellos tanto habían querido y a la que tanto habían ayudado cuando lo necesitó, en el transcurso de los largos años, y durante sus graves crisis personales.
Pero Dios ayuda a quien se lo merece. Lola aprendió la lección y Mario y Juan también. Su amistad creció y se fortaleció por la experiencia, y quiso el destino que sus verdaderos amigos acudieran en bloque en su apoyo, confortando su corazón y haciendo que el mal trago pasara mucho antes.


Ahora, una vez superado el bache, pueden analizar fríamente lo pasado y hablar de ello sin dolor, y han llegado a la conclusión de que el mal estaba agazapado en un ser vil y vanidoso con apariencia de  "mujer con aspecto oscuro y corazón negro", que los utilizó mientras le convino y cuando se vio rodeada de una pandilla de frikis oportunistas y cobardes, se creyó que "era Dios" y podía hacer y deshacer a su antojo. No contó con la fortaleza de Lola, Mario y Juan y ahí empezó a perder.







AMIGOS: como siempre, esta historia esta basada en hechos reales. Se omiten nombres y lugares, por razones obvias. 
Esta historia ha sido una perfecta operación de acoso moral dirigido por una mala mujer, contra unas personas que siempre fueron buenas y consideradas con ella. Por si sola no lo hubiera podido hacer, para eso contó con la colaboración necesaria del grupo que la rendía pleitesía y al cual manejaba a su conveniencia, en una perversa operación de manipulación de masas, en el que ha demostrado ser una gran experta.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

EL ACOSO MORAL Y SEXUAL EN EL ÁMBITO LABORAL





EL ACOSO; PARTE II

Eugenia era una joven preciosa. Era hija de un matrimonio perteneciente a una "familia bien". Su padre era un profesor universitario y ocupaban una buena posición social en aquella España de los años 70. Esta historia transcurrió en una pequeña ciudad de provincias, donde se valoraba tanto, el "tanto tienes tanto vales".
Vivían sin estrecheces y criaban y educaban a sus hijos  en buenos colegios, dándoles todas las oportunidades que entonces se tenían como prioritarias.
Eugenia, la mayor se educó en un colegio de monjas y recibió una esmerada y completa preparación, para lo que supuestamente iba a necesitar en el futuro.





Pero la suerte de la familia se truncó bruscamente con el fallecimiento repentino del padre. Un infarto de miocardio se lo llevó una aciaga mañana de Otoño.
La madre se quedó con un montón de hijos pequeños y ningún ingreso, a excepción de una pequeña pensión, de la noche a la mañana.
Eugenia tenía entonces 19 años y un novio formal de  buena familia, que estudiaba la carrera de abogado en una universidad de Madrid.


Ni por asomo ellas habían pensado que, semejante situación se pudiera dar en sus vidas. Eugenia oía a su madre llorar y lamentarse a todas horas, las reservas económicas fueron menguando y el nivel de vida cayó bruscamente hasta casi rozar la indigencia.
Malvendieron la casa donde vivían y se trasladaron a un barrio periférico, mas económico.
Ni aún así solucionaron la situación. La familia que al principio les había ayudado, poco a poco fue poniendo distancias. No tardaron mucho en verse sin ingresos y sin apenas poder comer.
Eugenia empezó a buscar trabajo aconsejada por una antigua amiga, que veía como sufría y como se hundía la familia.


Dadas las otrora buenas relaciones de la familia con lo mejor de la sociedad, Eugenia encontró trabajo en una joyería muy famosa y antigua donde la clientela era la "creme de la creme". Ella con sus bueno modales y su exquisita educación era idónea para atender a las exigentes clientes. Al principio todo fue inmejorable. Los dueños de la joyería estaban encantados con aquella dependienta tan guapa, fina y educada.
Las ventas iban muy bien y la joyería incrementó sus ganancias considerablemente. Muchos señores iban a comprar joyas a sus esposas personalmente, solo para ver a la "niña de Soriano" y para ser atendidos por ella.


 La dueña del establecimiento estaba casada con un inútil, que no trabajaba ni ejercía actividad alguna. Solo aparecía por el local de vez en cuando para pavonearse y vaciar la caja. Su esposa era la entendida en gemas y había heredado el negocio de su familia. Le aguantaba y mantenía por el que dirán, pero hacia mucho tiempo que el amor había desaparecido entre la pareja.



Andrés, que así se llamaba el marido, cuando vio a Eugenia empezó a visitar el comercio a diario. Se dedicaba más que nada, a decir piropos a la joven y a lanzarle sutiles insinuaciones. La muchacha, estaba a todas horas esquivando sus babosas miradas y lascivas insinuaciones. Como aquella estrategia no daba resultado, empezó a toquetearla en cuanto veía la oportunidad, acorralandola en la trastienda y no dejándola ni un momento en paz.
Eugenia no sabia como frenar aquella situación. Empezó a vestirse como si de una viuda se tratara. Se cubría todo lo que podía, bajó el borde de sus vestidos, dejó de maquillarse y procuraba que su aspecto fuera poco atractivo. Ella se sentía culpable de aquella situación y creía que si iba poco atractiva su jefe dejaría de sentir interés por ella. No sirvió de nada, el individuo acostumbrado a hacer lo que quería no podía soportar que su empleada le dijera "No".Eugenia en su situación no podía dejar el trabajo, ya que era el único ingreso que entraba en su casa y gracias a el, podían subsistir.
Fue decayendo y perdiendo lozanía, apenas dormía, dejó de comer y adelgazó considerablemente.


Un día su jefa la llamó al orden por su desmejorado aspecto, y ella empezó a llorar desconsoladamente. La mujer se alarmó ante aquel estallido y le preguntó si estaba enferma. Eugenia ya no pudo más y de forma vehemente le contó a la mujer lo que ocurría.
Ella, en el primer momento se quedó callada. Sabía que su marido era un vividor y un sinvergüenza, pero ella guardaba las apariencias, que en su escala de valores era básico y fundamental. "Lealtad", le llamaban entonces a esta actitud, que consistía en detestar a la pareja, pero fingir que era maravillosa.
En aquel momento entró Andrés en la Joyería y su mujer le dijo: Mira lo que me cuenta Eugenia, ¿que tienes que decir?; él por supuesto lo negó y le dio la versión contraria " que era ella quien le acosaba a él, bla,bla,bla,bla." La mujer por supuesto no le creyó pero fingió creerle. No despidió a Eugenia en ese momento, ya que no convenía a sus planes, pero a partir de entonces, ambos, cada uno por su cuenta se dedicaron a desprestigiar a la muchacha en cualquier momento y ocasión. Ella contaba como acosaba a su marido, "que era una desvergonzada y una descarada" y que no la echaba a la calle por que le daba pena de su pobre madre.


 Andrés por su parte, contaba las veces que había estado con ella, que era una bomba sexual, etc.
Eugenia quedó desprestigiada en toda la ciudad. Pronto no se hablaba de otra cosa que de su desvergüenza. Su novio que se enteró de los cotilleos, la dejó sin darle ninguna explicación y a los pocos meses, su cabeza hizo cracc.Tuvo que ser ingresada en una clínica psiquiátrica, ya que intentó suicidarse tomando varios frascos de pastillas.



Le salvaron la vida de milagro. Estuvo con una fuerte depresión durante varios meses. Su madre fue la única persona que la creyó y aquella tragedia le sirvió para reaccionar y sacudirse sus propios problemas y darle prioridad a los de su hija. Se puso a trabajar, haciendo repostería y con esfuerzo fue progresando. Montaron un pequeño establecimiento de pastelería que ella misma gestionaba y les fue bien, así fueron saliendo adelante. Eugenia, fue recobrándose. Poco a poco con el apoyo familiar fue mejorando y al cabo de unos meses ya  ayudaba a su madre en el negocio. Al poco tiempo, como el negocio iba bien, montaron otro local y así, su situación fue cambiando y mejorando.


Los joyeros se separaron al poco tiempo. Andrés dejó embarazada a la hija de unos amigos y el escandalo que se ocasionó fue mayúsculo.
Eugenia salió tocada de aquella experiencia. Nunca volvió a ser la misma. Siempre iba vestida de negro y con la falda por debajo de las rodillas. Ni siquiera aquella vestimenta podía ocultar su rutilante belleza. Cuando paseaba por la Gran Vía, todos los ojos se volvían a mirarla.
Cuando ya rebasaba los 30 años, fue cortejada por un señor viudo con varios hijos, que ejercía como catedrático en la universidad. Este señor había sido alumno de su padre. Se casaron y abandonaron la ciudad, sin que nadie, excepto su familia supiera su nuevo destino.
AMIGOS: Esta es una historia real, en la cuál los nombres verdaderos han sido omitidos. Yo personalmente conocí a esta joven y vi como esta situación de acoso destrozó su vida

sábado, 17 de septiembre de 2011

EL ACOSO ESCOLAR = BULLING



Queridos amigos; hoy os voy a hablar de un gravísimo problema, como es el acoso moral= bulling, que se da con más frecuencia de lo que parece en ámbitos escolares, laborales y sociales.
Os voy a contar una historia real:
Esta historia empezó en un pequeño pueblo de una ciudad española.
PARTE I

Ana era una niña bastante feúcha para los cánones que regían por entonces. Estamos hablando de los años 50 del pasado siglo. Era pelirroja y pecosa, delgada y muy tímida. Ya en el colegio su profesora una mujer cruel y malvada la empezó a marginar. Ana no era hija de ninguno de los pudientes del pueblo, sino de una señora viuda con un montón de hijos.
Ana era una niña inteligente y sensible. Tenía unos bellos ojos verdes, que destacaban en su pecosa carita y que le daban un aspecto singular. (En la actualidad estaría considerada como una niña de anuncio), pero en la época de su niñez, estaban de moda las pieles blancas e inmaculadas. 

Era una gran amante de la lectura y a ello se dedicaba siempre que sus obligaciones se lo permitían. Cuando empezó a ir al colegio, su maestra le prestó muy poca atención, pero ella ya sabia leer cuando empezó su vida escolar. Su madre le enseñó en casa y cuando inició las clases destacaba entre todas las niñas de  su edad por este y otros motivos. Era muy observadora y obediente y estaba atenta a toda la clase. Nunca quería faltar, ya que le encantaba aprender.

La cruel maestra se cebaba con ella y con otras niñas parecidas. Esta pérfida mujer solo perdía su tiempo con las niñas ricas que le estaban llevando regalos constantemente.
A la hora de los recreos, Ana y otras niñas se quedaban en una esquina sin participar en los juegos comunes, más que nada para no oír las recriminaciones de su maestra, llamándolas ¡¡TORPES!! ¡¡ALELADAS!! y otras lindezas por el estilo. Este acoso moral y psicológico no se limitaba a ella sola; la cruel maestra también se cebaba con las dos hermanas pequeñas de Ana.

Aquella inquina de la maestra, no quedaba en palabras. Los suspensos y las notas negativas eran frecuentes, aun cuando era una de las alumnas más aventajadas. Todos los años se realizaba un concurso en el que participaban todas las alumnas. Era sobre conocimiento general, dictados, redacciones y diversas materias.

Ana, ganó el primer premio de ese año, con una nota de sobresaliente. Contestó correctamente nueve de las diez preguntas del examen, y sacó la nota más alta de toda la clase.
Llegó el día de la entrega de premios y cuando las tres finalistas subieron al estrado, Ana y su madre, así como el resto de asistentes al acto, comprobaron con estupor como el primer premio, consistente en una Biblia, se lo daban a la hija del alcalde y a Ana, le entregaron un feo y negro rosario que era el segundo premio. La madre de Ana cogió el rosario y se lo devolvió a las autoridades que estaban presidiendo el acto y les dijo; "Quédense con él y dénselo a la hija del alcalde, así tendrá dos premios". Cogió a su hija de la mano y se marcharon del acto.


 
La indignación que sentía la buena señora era tremenda, y empezó a tomar en consideración las quejas de sus hijas a las cuales antes no había prestado mucha atención.
Fue un fraude auspiciado y consentido por los que tenían que dar ejemplo de imparcialidad y justicia.
Los tiempos posteriores a este suceso no fueron fáciles para la niña. Era castigada constantemente sin razón alguna y culpada de todo lo que pasaba en la clase.
 Desde su inocencia, no era capaz de entender que pasaba, solo lo sufría y lloraba.

 Un día vio como una lámina de colores que ella había recibido como regalo le desaparecía de su cartera. A los pocos días y por casualidad la vio en el pupitre de una niña a la cual la maestra tenía como protegida. Ana se fue a la mesa de la profesora y le dijo " Esta niña tiene mi lámina, es un regalo que yo recibí y que me había desaparecido". La maestra por toda respuesta le dio un bofetón, la llamó chismosa y acusica. Luego la dejo castigada de rodillas, de cara a la pared y no la dejo ir a comer a su casa. 

La madre de Ana, alarmada con ésta situación, fue a entrevistarse con la profesora que, de forma cobarde negó los castigos que infligía a sus tres hijas, especialmente a la mayor. Aquella entrevista calmó, momentáneamente a la cruel mujer, pero su inquina larvada permanecía y no perdía ocasión de ridiculizar a las niñas, por cualquier motivo.

Llevó a tal extremo su venganza, que se negó a tramitar unas becas para que pudieran hacer el bachillerato que por entonces se empezaron a dar a los niños, eso sí; siempre eran los maestro y el cura los que proponían a los niños  merecedores a su juicio. Siempre favorecían a los mismos, con una desfachatez que rozaba lo delictivo.


Ana y sus hermanas como se demostró después, eran unas niñas muy inteligentes y responsables; habrían llegado muy lejos, si se les hubiera dado una oportunidad. La malvada maestra no solo les impidió acceder a una educación superior, que sus circunstancias familiares no les permitían, sino que abrió la veda para que el resto de niñas las marginaran y ridiculizaran, durante su vida escolar. No fue hasta bastantes años después cuando en el pueblo se hicieron nuevas escuelas y las dos hermanas de Ana empezaran a ir a ellas, fue cuando la nueva maestra se dio cuenta de la valía de las niñas, las incentivó y empezó a hacer justicia.

Aquel comportamiento de la docente era permitido y aplaudido, por casi todos, como una forma de congraciarse y beneficiarse. Sus hijas eran bien tratadas y no había nadie que alzara la voz por las pequeñas olvidadas. Ella cuando aplicaba un cruel castigo lo llamaba educar.¡¡Mentira!!, era discriminar, marginar, maltratar y sentar las bases para que fueran acosadas y maltratadas por las otras niñas.  El periodo escolar fue un calvario para Ana. Solo su tesón y fuerza de voluntad, sus ansias de aprender, la ayudaron a soportarlo. La vida de  sus hermanitas no fue mucho mejor. Eran de las niñas más valiosas del colegio, pero aquella mala mujer se empeño en hacerlas parecer, torpes y medio idiotas. Como después se ha demostrado a lo largo de los años, todas eran inteligentes, y valiosas.

 La más pequeña pudo realizar estudios supriores ya que su madre, viendo la injusticia cometida con sus niñas, la presentó para una beca, que por supuesto ganó y realizó todo su bachillerato con matrículas de honor y posteriormente una carrera universitaria con los mismos resultados.

Ana creció y se convirtió en una atractiva joven. Siguió estudiando de forma autodidacta, formándose poco a poco. Siempre destacaba, lo que a veces le granjeaba, envidias y rivalidades
Ana y su otra hermana no pudieron seguir estudios superiores, porque la economía familiar no lo permitía, pero posteriormente, las dos hicieron sus bachillerato con un sobresaliente como nota final. Ana se preparó unas oposiciones para un Organismo Oficial que por supuesto sacó a la primera, y a lo largo de su vida dio muestras de una gran valía, ya que era muy versátil y autodidacta.

Mantenía intacta su curiosidad por todo y leía y viajaba.
Siempre mantuvo intacto su interés por aprender, pero jamás pudo olvidar ni perdonar el calvario que en su pueblo las hicieron pasar. Eran inteligentes y guapas, y eso hay gente mezquina que no lo puede tolerar .
La familia abandonó el pueblo y se establecieron en la capital. Siempre tuvieron buenos trabajos y estuvieron bien consideradas, pero a veces se encontraron con personas mezquinas y envidiosas, como aquella malvada mujer que fue su maestra y que marcó sus vidas para siempre.
Queridos lectores: el acoso ha existido siempre, pero ahora tenemos leyes que lo castigan. No permitáis nunca un caso de este tipo. ¡¡Denunciad siempre!!





domingo, 11 de septiembre de 2011

VIRA: LA NIÑA ÁRBOL


Cuenta la leyenda que en un remoto país, vivía una noble familia a la que Dios había bendecido con tres hermosos hijos varones llamados, Arunas, Andrius y Saulius. Los padres, Jolanta y Vytautas estaban muy orgullosos de sus hermosos hijos, pero echaban en falta tener una hija para completar su familia.
Jolanta rezaba y pedía quedar nuevamente embarazada. Como no era escuchada recurrió a un célebre curandero, que era famoso por su sabiduría y bondad.
Una mañana muy temprano, cuando todos dormían, se puso en camino hacia la cueva de Ramunas. Éste, era un hombre de una edad indefinida, de una altura considerable, con una imponente y larga melena y una azul y penetrante mirada. 
Jolanta quedó impresionada por la presencia del mago y un escalofrío recorrió su cuerpo dejándola paralizada.
Ramunas se dio cuenta del azoramiento de la mujer, y cogiéndola de la mano le dijo -ven, no tengas miedo - La llevó a un rincón de su cueva y la hizo sentarse. Se quedó mirándola fijamente y le dijo. "Se que deseas una hija más que nada en el mundo"puedo ayudarte a cumplir tu sueño, pero esa hija será la desgracia de tu familia"¿ Estas dispuesta a arriesgarte?.

Jolanta quedó pensativa un momento, pero no tardó en reaccionar y le contestó.- Si, estoy dispuesta- Ramunas le contestó -Sea como tu quieres- A continuación  le proporcionó un frasquito con una pócima y le dio instrucciones de como utilizarlo.
Jolanta se marchó a su castillo. Iba contenta pero también muy preocupada por las palabras del mago. Ella había visitado a Ramunas sin conocimiento de Vytautas su marido, y temía que las palabras del curandero se cumplieran y afectaran a su familia, pero pudo más su deseo de ser madre, y pronto olvidó sus agoreras palabras. 
Jolanta cumplió a rajatabla las indicaciones del brujo y al poco tiempo comprobó, que estaba nuevamente embarazada. Muy contenta y feliz, corrió a comentárselo a su marido y a sus hijos.
 Todos celebraron la buena noticia y el noble señor decretó tres días de fiesta, para todos sus súbditos, con bailes y festines en los que participaron todos.

Todo el país estaba feliz y expectante esperando el nacimiento de la que todos intuian iba a ser una niña. Pasó el tiempo reglamentario y un soleado día de Primavera nació la niña más hermosa que ojos humanos vieran nunca.
 Era rubia y sonrosada.Tenia la boquita como una fresa y los ojos de azul cielo. Nadie había visto nunca un ser más bello y encantador. Se le impuso el nombre de Jurate, que significa "Regalo del cielo" y jamás había existido una familia más dichosa.
 La niña crecía feliz entre los mimos y cuidados de sus padres y hermanos que la adoraban. También los habitantes del país la querían mucho, pues a su belleza se unía la bondad y la dulzura.
Pasaron los años y un día la niña fue a bañarse al lago con sus hermanos. Después de nadar y jugar en el agua durante largo rato, llegó el momento de volver al castillo.
Jurate había dejado sus ropas entre unas plantas y cuando fue a vestirse para regresar, observó como una pequeña serpiente salía de la bocamanga de su vestido.
Quedó paralizada por el miedo, y sin saber que hacer. Sus hermanos la llamaban con insistencia urgiendola  para regresar, y ella no podía vestirse pues la serpiente no se marchaba.
A los pocos minuto oyó una voz que salia de la boca del reptil y que le decía. " Te devuelvo la ropa si me prometes que te casaras con mi rey ". Muy asustada y sin saber que hacer, Jurate le contestó, si, si, lo que quieras, pero vete de aquí. La serpiente salió de la manga y desapareció entre las plantas. La niña se vistió y reunió con sus hermanos, pero no mencionó a nadie el incidente, ya que tenía miedo a no ser creída.  

Pasaron algunos años más, y aquella rubia niña se convirtió en una hermosa muchacha, que era la alegría y el orgullo de cuantos la conocían.
Un calurosos día de agosto Jurate se dirigió al lago a bañarse y allí en la orilla, se encontró con un hermoso joven que la estaba esperando. Se dirigió a ella llamándola por su nombre y la joven perpleja le preguntó: ¿Acaso me conoces? Él le contesto; te conozco desde que naciste:Yo soy tu prometido, mi nombre es Alexis y soy el rey de las serpientes. Hoy he venido a buscarte para que cumplas tu promesa.

Jurate quedó muda de asombro. Ni siquiera era capaz de recordar la promesa que había hecho en aquel lejano día. Su reacción inmediata fue huir, pero algo desconocido le impedía hacerlo. Alexis se acercó a ella y tomándola de la mano le dijo; ven, te voy a enseñar tu reino. Él, abrió sus brazos y delante de ellos apareció como por arte de magia el más maravilloso castillo que ella había visto nunca. 


Como en un sueño le llegaban palabras dulces y cariñosas que le decían. "Este será tu reino y yo seré tu amoroso esposo. Todo lo que te muestro será tuyo".
Jurate como hechizada le siguió sin protestar, y juntos se alejaron para siempre.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        
Ámbos se enamoraron locamente uno del otro, se casaron y fueron muy felices. Ella fue coronada como reina de las serpientes y pronto todos sus súbditos la adoraron.
Pasó el tiempo y fueron bendecidos con el nacimiento de tres hermosos hijos, que eran el orgullo y la felicidad de la pareja. Solo enturbiaba la armonía de sus vidas el recuerdo de su familia a la que no había vuelto a ver.
 Un día, su esposo observó como su amada lloraba en un lugar oculto del jardín, cuando creía que nadie la observaba. Muy preocupado se acercó a ella y le preguntó. ¿Que te ocurre? ¿ Por que lloras?.¿ Acaso no eres feliz?. Jurate lo miró y le dijo- Me acuerdo de mi familia y ese recuerdo me impide ser feliz del todo- Alexis quedó muy preocupado y le daba vueltas constantemente a la situación, e intentaba convencer a su esposa que había muchas razones por la cual nadie debía saber quien era él, ni donde estaba su reino.
Le habló de los muchos peligros que se cernían sobre ellos, y que sus muchos enemigos acechaban en las sombras. Jurate no podía entender que nadie quisiera hacer daño a su maravillosa familia y a su adorado esposo.

Poco a poco fue languideciendo y sus mejillas antes sonrosadas, se quedaron sin color. Cayó enferma y se negaba a comer. Su esposo desesperado viendo el sufrimiento de su amada, reunió a sus Ministros y les pidió consejo.
 Hubo una votación, y por una mayoría se aprobó que sus soberanos fueran de incógnito a visitar a la familia de la reina. Un día Alexis reunió a sus tres hijos y les contó la historia de su familia. Les explicó cosas de su vida y de la de su esposa, y les comunicó que iban a visitar a sus abuelos y tíos a un lejano país, pero que bajo ningún concepto podían decir que él era el rey de las serpientes, porque la desgracia caería sobre su familia y el Reino. 

Alexis tenía miedo de que su hija Vira, la menor de sus tres hijos, una niña inquieta y parlanchina contara su secreto, por eso encomendó a sus dos hijos mayores que en ningún momento la perdieran de vista y controlaran en todo momento sus conversaciones.
 Jurate se puso muy contenta cuando su esposo le informó de su próximo viaje, y como por arte de magia empezó a recuperar la salud.
 Una vez llegó el buen tiempo y con la reina ya recuperada, se pusieron en camino hacía el lejano país, cuna de la soberana
Habían pasado dieciocho años, y nada había cambiado, excepto los padres de Jurate que habían envejecido considerablemente. Seguían tristes y sumidos en el dolor a pesar del tiempo transcurrido.


Cuando el Chambelán del castillo les anunció la visita de aquella extraña familia de viajeros, la primera intención fue de no recibirlos, pero algo en la presencia del grupo les inspiró curiosidad y decidieron atenderles.

Vytautas y Jolanta, entraron en el salón de visitas con toda la pompa que precedía a sus audiencias para recibir a las visitas. Se sentaron en sus sillones e indicaron a los viajeros que se acercaran. Una vez delante de sus padres, Jurate se arrodillo a sus pies y sollozando, embargada por la emoción exclamó ¡Padres míos perdonadme!. Todos los presentes lanzaron una exclamación de asombro e incredulidad cuando se dieron cuenta de que la que así se presentaba era la llorada Jurate. Los tres se abrazaron con tanta fuerza que casi no podían respirar.Reían y lloraban a la vez. Ninguno quería separarse por temor a que solo fuera un sueño. La noticia de la aparición de quien todos creían desaparecida para siempre, llenó de gozo a la familia y a todo el país. Por todas partes se oía música y repicar de campanas anunciando la gran noticia.

Una vez pasados los primeros días fue el momento de hablar y contarse todo lo sucedido. Pronto los padres y hermanos se dieron cuenta de que había temas que no podían tratar ya que, no había respuestas para ellos. Muy intrigados los dos hermanos mayores de Jurate: Arunas y Andrius, preguntaban constantemente a sus sobrinos, donde estaba su casa. Ellos aleccionados por sus padres decían no saber nada.

Un día en un descuido de sus hermanos, Vira salio al jardín y su tío Saulius que la vio y empezó a hablar con ella. Se había dado cuenta de que sus sobrinos no perdían de vista a la niña y apenas la dejaban hablar.
 Así fue como jugando con ella consiguió sonsacarle el nombre de su padre.

 Cuando supo de quien se trataba fue a buscar a sus hermanos para contarles el secreto.
Los tres hermanos montaron en cólera cuando supieron la identidad de su cuñado. El Rey de las serpientes era odiado y temido en todo el territorio por sus grandes poderes, y por ser enemigo ancestral de su pequeño país desde tiempos inmemoriales.


En un pasado remoto, un antepasado había mandado destronar a un antepasado suyo y desde entonces, se habían jurado odio eterno. Para este fin tenían guardado en un lugar secreto un bebedizo, que les había proporcionado un mago tenebroso llamado Trog.
Los tres hermanos urdieron un plan, dispuestos a llevar a cabo su venganza. No les detuvo nada, ni les importó dejar a su hermana y a sus sobrinos sin padre.

Ciegos de odio y ansias de venganza, una noche mientras todos cenaban, vertieron el bebedizo en la copa de Alexis. Una vez que este se fue a sus aposentos y se durmió, lo sacaron de forma sigilosa y lo llevaron hasta la orilla del lago. Una vez allí el bebedizo comenzó a hacer efecto y el bello y desgraciado rey se convirtió en una mole de piedra.
 A la mañana siguiente Jurate entro en los aposentos de su esposo. Muy alarmada por su ausencia lo buscó por todo el castillo. Pasaron las horas y mientras todos buscaban de forma infructuosa por todas las estancias, la pequeña Vira contó  a su madre la conversación mantenida con su tío Saulius. Ésta empezó a sospechar de la implicación de sus hermanos en la ausencia de su esposo. Muy alterada y temiendo lo peor, se presento delante de su padre y le hizopartícipe de sus sospechas.

Vytautas llamó a su presencia a sus tres hijos y les hizo confesar. Estos reconocieron su implicación en la desaparición de su cuñado y dijeron a su hermana donde se encontraba el que había sido su esposo.
El dolor y la tristeza de Jurate no tenía consuelo. Se sumió en una profunda melancolía al tiempo que en su corazón crecían las ansias de venganza. Todos los días visitaba el lago y se sentada en la enorme piedra para sentirse cerca de su amado. 

Un día acuciada por el dolor visitó al tenebroso mago que había preparado la pócima con la esperanza de que pudiera darle un antídoto para deshacer el hechizo.
El mago oscuro y tenebrosos le dijo: no puedo romper esa maldición pero si puedo ayudarte a vengarte de los causantes de tu desgracia.
Jurate no lo pensó ni un momento. Trog le facilito una poción y le dio instrucciones. Esa noche cuando todos dormían ungió a sus hermanos y a su hija con el ungüento y musitó muy quedo la formula que, al día siguiente convertiría a su familia en cuatro arboles frondosos que darían sombra a la roca que otrora fue su esposo.  

Ni un solo día de su vida dejó de llorar por su amado esposo, y la cruel venganza que ejerció sobre su hija pequeña y sus tres hermanos tampoco alivió su dolor.
 Vira, convertida en sauce llorón, da sombra al lago y a la negra roca que fue su padre. Cuenta la leyenda que todas las noches llora su desgracia, pero que todos fingen no oírla para que la desgracia no entre en sus vidas.
FIN

domingo, 4 de septiembre de 2011

LA DIFERENCIA

HOLA AMIGOS: de nuevo con vosotros después de las vacaciones.

Hoy no puedo dejar de referirme a la gran diferencia existente entre la Europa que conocemos, la Europa del bienestar y Rusia y los países que formaron  parte de la antigua URSS.

IGLESIA EN SAN PETESBURGO

He viajado estas vacaciones por la zona del Mar Báltico y he visto con mis propios ojos, la hermosa ciudad de San Petesburgo, con sus grandiosas avenidas, sus palacios e iglesias, que dejan a los viajeros con la boca abierta, abrumados por tanta belleza. Las medievales ciudades de Tallín, Riga, Klaipeda y la ciudad de Gdank en Polonia. He visto países pequeños y maravillosos con un gran atraso en infraestructuras y desarrollo. Al otro lado del Báltico están las ricas y avanzadas Suecia y Finlandia, con sus altísimos niveles de vida, sus cómodas casas y sus ciudadanos bien vestidos y bien alimentados y justo enfrente, las pequeñas Repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania, así como la sufrida Polonia.

EL ERMITAGE DESDE EL RÍO NEVA
Estos pequeños países con una población en la cual un 36% de sus ciudadanos posee estudios superiores, con una cultura musical asombrosa. ( Es frecuente ver a músicos tocando en las calles), con un virtuosismo y una maestría que para si quisieran muchos músicos consagrados. Pues bien; su renta per-cápita es bajísima y sus ciudadanos se ven obligados a trabajar en varias cosas para poder subsistir. Es bastante frecuente ver a mujeres muy mayores llevando grupos de turistas por museos, y cobrando en las estaciones de metro de San Petesburgo. Mujeres de más de 70 años, con tobillos hinchados, arrastrando sus piernas, para ganarse un poco de dinero que las ayude a llegar a fin de mes, ya que sus pensiones no les permiten vivir si no tienen otros ingresos.

IGLESIA DE LA SANGRE DERRAMADA
Nuestras guías sin excepción, nos contaban que tenían que trabajar en varias cosas a la vez para poder subsistir. La que nos mostró parte de San Petesburgo era una joven que dominaba varios idiomas entre los que se encontraba el chino. Decía tener que trabajar todo el tiempo para poder llegar a fin de mes. Los meses de invierno son terribles para ellos, pues tienen que pagar sumas muy elevadas, en gastos de calefacción  para poder soportar el frío que muchas veces alcanza los treinta grados bajo cero, lo que muchas veces les presenta la disyuntiva de comer o calentarse.

RÍO NEVA Y SUS PUENTES
 Nunca he simpatizado con los comunistas. Sinceramente pienso que esta ideología ha sido una terrible desgracia para la Humanidad, pero si alguna duda me quedaba, con lo que he podido ver este verano me ha quedado perfectamente claro el suplicio que han tenido que pasar todos estos países. A la falta de libertad se sumaba un sistema totalitario que impedía el libre comercio y la economía de mercado, prohibía la propiedad privada y dejaba a las personas totalmente a merced del sistema Un sistema que castigaba duramente al disidente y premiaba a los chivatos y acomodaticios. A mi me parecía ver a la España de mi niñez, con casas viejas, oscuridad, miedo, malnutrición y atraso.

TALLÍN
Gentes tristes y sin ilusiones, sin esperanza y con un futuro incierto. Gentes hermosas, bien educadas, cultas y amables que merecen una suerte mejor. Espero y deseo que pronto consigan salir adelante e incorporarse a la Europa del bienestar.
No soy partidaria de ninguna dictadura. Creo que los países que las han sufrido saben bien lo que son. Nosotros sufrimos la dictadura de Franco durante cuarenta años. Sinceramente pienso que tuvimos suerte de no caer en las garras del comunismo.
Que tengáis un buen día.