viernes, 10 de octubre de 2014

La Ministra y el Ébola




Ana Mato ministra de Sanidad, esa misma que era incapaz de ver un todoterreno y un  lujoso jaguar en su garaje, decidió traer a España a los dos misioneros enfermos de Ébola.
A mí me pareció bien el gesto y di por supuesto que, el Hospital Carlos III de Madrid, reunía las condiciones necesarias para aislar a los pacientes y evitar la propagación del virus.
Los dos murieron y los bien pensantes, entre los cuales me cuento, nos quedamos en paz con nuestras conciencias; se había hecho lo que se había podido aun cuando no se les pudiera salvar la vida.


Casi nos olvidamos del Ébola y la tragedia de los africanos ¡África está tan lejos! Casi… porque de pronto, salta la terrible noticia de la auxiliar contagiada y nos enteramos que, la pobre mujer, ha estado deambulando de aquí para allá, de médico en médico, con fiebre y síntomas alarmantes. Nos enteramos que, a pesar del diagnóstico positivo, fue trasladada en una ambulancia convencional sin las mínimas precauciones.
Yo no dejo de asombrarme ¿En manos de quién estamos? ¿Cómo es posible esa cadena de errores y negligencias?
Ni en la peor de mis pesadillas hubiera creído que España, un país supuestamente moderno, con unos profesionales sanitarios de primera pudiera ser y parecer una triste y macabra caricatura.



Luego aparece esa “maruja bobalicona” que ostenta el cargo de ministra de Sanidad, nerviosa, balbuciente, sin saber que decir y en vez de tranquilizar a la población, lo único que consigue es inquietarnos mucho más.
Jamás pensé que Mariano Rajoy fuera tan inútil, tan malo y tan vago. Mantener en su puesto a semejante nulidad solo sirve para encabronar más si cabe al respetable.
Y por último el tal Javier Rodríguez, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, un incompetente individuo que ha gestionado la crisis de pena y carga las culpas contra la enferma, mostrando una total falta de escrúpulos y una catadura moral impropia de un alto cargo.




Este individuo y la ministra, tienen que ser cesados de inmediato por incompetentes e inútiles. Si Rajoy e Ignacio González los mantiene en sus cargos, el PP desaparecerá de la faz de la tierra y el régimen de terror que nos impondrán “los podemos y Ciª”, nos harán añorar los años de la dictadura franquista.
Feliz semana
  

domingo, 28 de septiembre de 2014

Bye, Bye, Gallardón.






Gallardón dimite y los incautos de turno lanzan las campanas a repicar. “¡Por fin un político decente!” “Gallardón el más capacitado de los ministros” blablablá… La prensa en general y algunos medios en particular, se han hecho eco de la noticia loando su coherencia y valores democráticos.
Yo, que he sufrido como funcionaria del Ayuntamiento de Madrid sus desmanes, alucino. Gallardón es el peor jefe que uno puede desear; se saltó a la torera el Convenio Colectivo firmado, rebajó los sueldos, anuló los pocos privilegios que habíamos conseguido a través de los años de duro trabajo y escaso peculio, y no contento con eso, creó un ejército de enchufados a dedo (Red 6000) que se dedicaban a “optimizar recursos”. Ellos llamaban así pomposamente al cometido de “este cuerpo de funcionarios a dedo” que, cobraban 6000 € mensuales  y que no eran sino una red de chivatos, incapaces, vulgares e ignorantes. Aún recuerdo a uno de ellos que yo padecí directamente y que se limitaba a comer pringosos bocadillos de panceta y lanzar eructos en mi cogote. Era tan ignorante que no sabía ni en qué consistía el trabajo que yo hacía en mi ordenador y se colocaba a mis espaldas mirando y tratando de entender, en qué consistía mi cometido. Obviamente era tan arrogante y tan fatuo, que en ningún momento me preguntó que hacía. 


Gallardón endeudó Madrid para los restos y no me vale lo que algunos dicen defendiendo su gestión. A mí me parece bien el soterramiento del Río Manzanares y la reforma de la M-30, la autovía que circunvala la capital, pero me parece un derroche innecesario el traslado del Consistorio al Palacio de Correos. Eso fue un acto de megalomanía de este individuo que talmente se creía un nuevo Julio Cesar redivivo.
Cuando fue nombrado ministro de justicia prometió que la elección de jueces correría a cargo de estos, para que la JUSTICIA fuera independiente: hizo lo contrario. Pactó con sus amiguetes del PSOE el reparto proporcional en los altos tribunales para así seguir mangoneando a sus anchas. Eliminó la Justicia gratuita lastrando a los ciudadanos con tasas exorbitantes, indultó a diestro y siniestro a narcos, terroristas y delincuentes varios.
Díganme ¿aún les parece buen político este mequetrefe?


He de decir que cuando redactó el borrador de la reforma de la Ley del aborto yo no salía de mi asombro. No considero a este hombre tan sensible y humano como para que le importen las vidas de los no nacidos.
Me imagino que en el PP le han “hecho la cama” para acabar con su carrera política. Gallardón no ha dimitido, lo han dimitido que es diferente. Es un personaje ególatra e incómodo y a Rajoy le estorbaba. Eso es así; le han dado cuerda para que se ahorque él solito. Gallardón volverá, no les quepa duda.
¡Por cierto! Rajoy ha hecho bueno a ZP. Nunca me hubiera imaginado tanta infamia. Ha seguido exactamente la senda del “oteador de nubes”. Pienso que, para más de lo mismo, nos podríamos haber ahorrados la pamema de las elecciones generales.
Feliz semana.

jueves, 11 de septiembre de 2014

"Querido Emilio..."




Ha fallecido el banquero Botín y toda la información del día de hoy se centra principalmente en su figura. Todo lo que leo en la prensa son frases halagadoras para el finado. Desde nuestro Monarca Felipe VI, pasando por todos los personajes públicos de la política y la empresa, no hay ni uno solo, que no glose sus valores como banquero, mecenas, hombre dialogante, simpático y amable en las distancias cortas, etc.etc.etc.



Sin pretender negarle al difunto sus valores empresariales que obviamente debió tener, yo quiero resaltar otra faceta de la que al parecer, nadie se acuerda.
Yo no olvido que el señor Botín y su familia estuvieron encausados por evasión de capitales (ya saben; una cuenta en Suiza con unos buenos milloncitos que al parecer se olvidaron que tenían) Como era de prever la cosa no prosperó y la familia pudo regularizar su fortuna con la aquiescencia del Ministro de Hacienda de turno.
Tampoco olvido que su segundo, Alfredo Sáez, estuvo condenado y fue indultado ¡Cómo no! Por el Gobierno del momento. 


Botín se amoldaba al poder como un traje hecho a medida. Le daba igual Juana que su hermana. Quizá sin esta facilidad para “contentar” a unos y otros, las cosas hubieran sido diferentes.
No conocí al señor Botín y no puedo opinar sobre su persona: si conocí su banco (Santander) y puedo decir que, el banquero, no era tan amable ni tan complaciente con los pequeños ahorradores que le confiaban sus magros depósitos.

Yo estuve a punto de perder mis modestos ahorros  al confiarle mi escuálido plan de pensiones. Durante un año que lo tuve en una de sus oficinas, solo tuve perdidas; es decir, ahorré durante doce meses para el señor Botín y su rica familia. Obviamente salí huyendo de la entidad en cuanto pude con el firme propósito de no volver nunca más.
Ningún político lameculos se acuerda de nada negativo del fallecido; deben deberle muchos favores. Créditos a sus partidos y créditos personales de los que nunca sabremos, pero seguro que haberlos, “haylos”.
 


Nunca he gozado del tan cacareado mecenazgo del personaje, ni nadie que yo conozca tampoco. Pienso que las becas y demás solo habrán beneficiado a los hijos de sus amigos y simpatizantes. En cualquier caso, yo a diferencia de Salvador Sostres en su artículo del  periódico El Mundo, no encuentro ningún atractivo en un personaje podrido de dinero, solo interesado en amasar más dinero a cualquier precio. Su vanidad se atisba detrás de su larguísima lista de pomposos y rimbombantes apellidos.
Me parece  que fue un hombre henchido de autosuficiencia y altivez al cual su dinero no pudo prolongarle la vida.
D.E.P. y como lo cortés no quita lo valiente; mis condolencias a sus deudos.




sábado, 23 de agosto de 2014

Alí Babá y ......






Queridos lectores: llevo algún tiempo sin publicar en el blog por varios motivos que espero entendáis
1ª.- Un cierto desánimo por la situación que vivimos; por esta crisis infame que ha dispersado a mis seguidores más fieles a lo largo y ancho del mundo.
2ª.- Por haber dedicado tiempo y energía a dar publicidad a mi novela en mi blog y otros medios de comunicación.
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Los cambios en nuestro país se producen con rapidez: el día de mañana siempre es peor que el anterior y así sucesivamente.
Cada día nos desayunamos con un nuevo escándalo y cuando creemos que ya no podemos soportar más inmundicia y putrefacción del sistema político, nos damos cuenta de que esa capacidad de adaptación con la que la naturaleza nos dotó para sobrevivir en cualquier medio, nos hace seguir adelante sacando fuerzas de flaqueza y levantando la cabeza dispuestos a que nada ni nadie nos haga perecer.


De la casta política y judicial poco podemos añadir que ya no sepamos; toda la degradación del Sistema, de las Instituciones, la crisis, el lupanar en el que han convertido España, se lo debemos a ellos.
Políticos corruptos o protectores de corruptos, jueces politizados hasta la médula o vendidos al poder político descaradamente, son los supuestos guardianes de la legalidad ¿Pero qué legalidad?  


Pues desgraciadamente una LEGALIDAD hecha a su medida. Unas leyes que les protegen, unos privilegios que les hacen cada vez más avaros y altaneros. Una impunidad total de sus actos: 10.000 aforados tiene España. Aquí hay más aforados que en el resto de naciones juntas.
España solo se salvará si los ciudadanos nos olvidamos de una vez de nuestra envidia y mezquindad y nos alzamos contra esta mafia de ladrones que, se ha adueñado de las Instituciones en su propio beneficio. Solo así saldremos del lodazal. Pero si perseveramos en nuestras ancestrales divisiones internas; esas mismas que nos llevaron a varias guerras civiles, ellos seguirán manteniéndonos en la miseria económica y en la miseria del pensamiento que es peor todavía.



Amigo: aquí no hay inocentes. Todos son culpables en una u otra proporción inclusive nosotros, los ciudadanos, porque miramos hacia otro lado y no queremos darnos cuenta de la clase de gentuza que aupamos al poder.
En nuestras manos está su suerte. Si no les votamos nunca más, tendrán que cambiar.
Pero ¡ojo! con los nuevos Mesías que prometen el oro y el moro. Una cosa es predicar, y otra dar trigo.
Señores; yo no confío en nadie actualmente. Ni Podemos, ni Vox ni nadie. Podemos me eriza los vellos con su trato amistoso a los terroristas etarras y su demagogia barata. Nada de lo que dice es realizable; es pura utopía. Yo soy realista y no creo en esas cosas. Pero aunque fuera el Mesías redivivo, jamás les daría mi voto; nunca se lo daré a quien olvide y humille a las víctimas del terrorismo y trate con sus verdugos.
Un pueblo que olvida a sus víctimas, es un pueblo podrido.
Un saludo y feliz semana